Lindsey Vonn hizo su primera declaración pública el lunes desde su devastadora caída en la competencia de descenso alpino el domingo.
La esquiadora alpina estadounidense se cayó y sufrió una fractura en la pierna izquierda que requirió cirugía tras caer de la pista Tofane en Cortina d’Ampezzo. Compitió con un ligamento cruzado anterior desgarrado en la misma pierna que se rompió la semana pasada.
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Vonn cayó cerca de la cima de la montaña apenas 13 segundos después de correr. El accidente y las lesiones resultantes han llevado a un debate sobre si Vonn debería haber competido con un ligamento cruzado anterior desgarrado en primer lugar, dado el riesgo extremo de lesiones que implica esquiar.
En una publicación de Instagram el lunes, Vonn escribió que “no se arrepiente” y que su desgarro del ligamento anterior cruzado no contribuyó al accidente ni a su lesión, que describió como una “fractura compleja de tibia”.
“Mi sueño olímpico no terminó ayer como lo soñé”, escribió Vonn. “No fue un final de cuento de hadas ni un cuento de hadas, era simplemente la vida. Me atreví a soñar y trabajé muy duro para lograrlo. Porque en las carreras de esquí alpino, la diferencia entre una línea estratégica y una lesión catastrófica puede ser tan pequeña como 5 pulgadas”.
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Vonn explicó que su caída y lesión se debieron únicamente a que su brazo derecho quedó atrapado en una puerta y perdió el equilibrio a alta velocidad, no a su lesión anterior del ligamento cruzado anterior.
“Simplemente estaba 5 pulgadas demasiado apretada en mi línea cuando mi brazo derecho se enganchó en la puerta, torciéndome y provocando que cayera. Mi ligamento cruzado anterior desgarrado y mis lesiones previas no tuvieron absolutamente nada que ver con mi caída”.
Vonn añadió que sufrió una “fractura de tibia compleja” que “requiere múltiples cirugías para repararla adecuadamente”. También escribió que “no se arrepiente”.
Vonn, de 41 años, no hizo comentarios sobre su futuro en el deporte.
Esta historia se actualizará.
















