No puedo regresar a Irán. Apenas pasa una semana en la que no me apetece. Es una tierra de gran belleza donde la gente es excepcionalmente amigable y abrumadoramente pro occidental, y un lugar con un gran potencial.
Creo que aquí en Occidente debemos tener mucho, mucho cuidado al imaginar que podemos convertirlo en una democracia modificándola internamente.
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