Si bien la degradación de los Toffee Crisps como chocolate puede parecer insignificante, yo diría que apunta a un problema mayor: en realidad, un déficit cultural.
Desde nuestros muebles hasta nuestra ropa y joyería, las sustituciones sintéticas se han vuelto comunes, pero ¿debería ocurrir lo mismo con nuestra comida?
Haga clic arriba para escuchar la declaración completa de FRED KELLY.















